Lo primero que quiero decirte es esto: date crédito. Darse de alta no es solamente rellenar formularios. Es decidir que tu trabajo merece crecer de forma ordenada.
1. Comprueba que el alta quedó bien hecha
Hacienda y Seguridad Social deben conocer correctamente tu actividad, fecha de inicio y régimen. Un error puede aparecer meses después, cuando llegue la primera declaración.
2. Emite facturas desde el primer trabajo
Cada servicio debe quedar documentado. Tus facturas necesitan numeración correlativa, fecha, datos, descripción, base imponible, impuestos y total. Si cometes un error, no borres la factura: consulta cómo rectificarla.
3. Pide factura por los gastos
Cuando compres herramientas, productos, formación o servicios para la actividad, pide factura a tu nombre y con tu NIF.
4. Separa el dinero personal del negocio
No es obligatorio tener tres cuentas, pero ayuda mucho:
Personal
Vivienda, supermercado y familia.
Negocio
Cobros y pagos profesionales.
Impuestos
Reserva de IVA, IRPF y obligaciones.
5. No te gastes el IVA que cobras
Si una factura incluye IVA, esa parte no es ganancia. La recaudas y después calculas cuánto ingresar, descontando en su caso el IVA deducible.
6. Crea una rutina de diez minutos
- Guarda las facturas emitidas.
- Reúne y revisa las facturas de gastos.
- Anota cobros y pagos pendientes.
- Revisa la reserva de impuestos.
- No entregues todo el último día.
7. Recuerda las cuatro citas del año
Los impuestos trimestrales se presentan, con carácter general, en abril, julio, octubre y enero. No todos presentan los mismos modelos: comprueba cuáles figuran en tu alta.
Quédate con esta idea
No necesitas convertirte en asesor fiscal. Necesitas saber qué guardar, qué dinero no gastar y cuándo pedir ayuda.
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